DEPRESIÓN

¿Qué es la depresión?

La depresión es uno de los trastornos mentales más frecuentes. Se estima que afecta entre el 3,4%-5% de los adolescentes en España. La depresión es mucho más que una disminución del estado de ánimo y va acompañada de otros síntomas que provocan malestar o dificultades para desarrollar la vida cotidiana: interfiere en la capacidad de pensar, de aprender y de desarrollarse social y académicamente.

¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

Los síntomas de la depresión pueden variar de un niño a otro. Los fundamentales son los siguientes:

  • Estado de ánimo bajo, estar triste la mayor parte del tiempo o tener sentimientos de desesperanza.
  • Pérdida de interés en las actividades con las que antes se disfrutaba –como jugar con los juguetes favoritos o con los amigos. Querer estar solo y aburrirse. 

Otros posibles síntomas que se pueden presentar en el niño o en el adolescente son los siguientes:

  • Irritabilidad (enfadarse fácilmente).
  • Ganas de llorar sin motivo aparente.
  • Pérdida de energía o cansancio.
  • Problemas de sueño: tener problemas para quedarse dormido por la noche o no querer levantarse por la mañana.
  • Aumento o disminución del apetito.
  • Dificultad para concentrarse o problemas de memoria que afecten al rendimiento escolar.
  • Sentimientos de inutilidad o de culpa.
  • Pensamientos negativos, excesivas críticas hacia uno mismo.
  • Ideas suicidas: querer morirse.
  • Síntomas físicos como dolor de cabeza, palpitaciones cardiacas o molestias abdominales. A veces, estos síntomas son el único motivo de consulta con el médico.
  • Preocupaciones constantes, lo que les puede producir ansiedad y miedos infundados.

¿Qué es lo que provoca una depresión?

Diferentes sucesos pueden actuar como desencadenantes de la depresión; en cambio, a veces, la depresión aparece sin ninguna causa externa aparente. La alteración en el funcionamiento de los neurotransmisores del cerebro influye en el estado de ánimo pudiendo ser el origen de la depresión. Los medicamentos actúan sobre el mal funcionamiento de los neurotransmisores

Algunas circunstancias que aumentan el riesgo de depresión son:

Problemas escolares, estado depresivo de los padres, experiencias de pérdidas o de estrés, soledad, cambios en el estilo de vida (cambio de país) o problemas en las relaciones interpersonales (amigos), situaciones conflictivas en el entorno (por ejemplo: centro escolar, familia, trato diferente por la raza), haber sufrido traumas físicos o psicológicos, enfermedad física grave o problemas crónicos de salud, abusar del alcohol o consumir otras drogas.

¿Qué se puede hacer?

Solicitar ayuda lo antes posible a profesionales cualificados. Los profesionales sanitarios pueden proporcionar información y apoyo.

El médico de Atención Primaria o el pediatra son, probablemente, la primera persona en el Servicio de Salud con la que se puede contactar, es quien puede considerar necesaria la atención de un especialista en Salud Mental.

¿Tiene tratamiento?
Hay varios tratamientos que pueden ayudar y que han probado su eficacia en la depresión.

  • Técnicas de autoayuda: cosas que el niño/el adolescente puede hacer para mejorar su estado de ánimo (planificar el día; mejorar la forma física; higiene del sueño; evitar el estrés, el alcohol y las drogas). 
  • Terapias psicológicas: estrategias para mejorar la depresión, tener pensamientos realistas (resolver problemas, metas que alcanzar y mejorar las relaciones con los demás).
  • Terapia farmacológica: los principales fármacos utilizados en el tratamiento de la depresión se denominan antidepresivos. Estos medicamentos funcionan incrementando en el cerebro la actividad y los niveles de ciertas sustancias químicas denominadas neurotransmisores, que ayudan a mejorar el estado de ánimo.

La mayoría de los tratamientos necesitan algún tiempo para obtener resultados.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo?

  • Ayúdele a establecer metas que sean sencillas y realistas, que se ajusten a su estilo y a su personalidad. Reconózcale sus éxitos. Recuérdele las cosas que pudieron ayudarle en el pasado. Trabaje una meta cada vez.
  • Ayúdele a seguir el tratamiento.
  • Ayúdele a que mantenga relaciones sociales y actividades agradables.
  • Asegúrese de que recibe una buena alimentación y de que hace ejercicio de forma regular.
  • Colabore con él para mantener una buena higiene del sueño.