TOC

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad en el que el niño o el adolescente presenta pensamientos repetidos (obsesiones) y/o conductas repetidas (compulsiones) que le causan un intenso malestar psicológico y que interfieren en la rutina, en el trabajo, en las actividades sociales y en sus relaciones familiares.

Es un trastorno en el que se cree que está implicado un desequilibrio de serotonina (sustancia química cerebral). Es preciso iniciar cuanto antes el tratamiento para facilitar la vida cotidiana que, en caso contrario, puede volverse muy difícil y estresante.

El TOC en los niños suele aparecer entre los 7 y los 10 años. Es un problema bastante más frecuente de lo que hasta hace poco tiempo se consideraba. A menudo, su curso es crónico. Puede afectar a 1 de cada 100-150 niños. Un 33% de los adultos con TOC dicen que los síntomas empezaron en la infancia.

¿Qué son las obsesiones?

Las obsesiones se definen como las ideas, los impulsos o las imágenes mentales repetidas que el niño o el adolescente tiene sin querer (no las puede evitar aunque no le gusten) y que le producen mucha ansiedad.

Las obsesiones más frecuentes en la infancia o en la adolescencia son las siguientes:

  • La muerte: piensan en la posibilidad de morir ellos o algún familiar cercano.
  • El sexo: piensan en la diferencia biológica entre niño/niña, pero creen que no deben pensar en ello y que tener estas ideas no está bien.
  • Las enfermedades: piensan que ellos o sus padres pueden tener una enfermedad grave.
  • Temor a causar daño a otras personas o a que les pase algo a los padres, familia…
  • Miedo a contaminarse.
  • Temor a equivocarse o a hacer las cosas incorrectamente.
  • Necesidad de orden y simetría.

¿Qué son las compulsiones?

Son comportamientos repetitivos (lavarse las manos, ordenar cosas, asegurarse de que se han hecho cosas) o acciones mentales (contar, repetir palabras, rezar) que el niño se siente empujado a hacer como respuesta a una obsesión o a reglas aplicadas rígidamente.

Estos comportamientos repetitivos tienen por objeto prevenir o reducir la ansiedad o evitar que pase algo malo, aunque no tienen conexión con la acción que intentan prevenir o son claramente excesivas.

Las compulsiones más frecuentes en la infancia/adolescencia son las siguientes:

  • Lavarse continuamente: pueden estar lavándose las manos sin parar durante más de 1 hora, lo que puede degenerar en un problema dermatológico.
  • Limpiar constantemente. No soportan la suciedad.
  • Realizar comprobaciones una y otra vez.
  • Tener una preocupación excesiva por el orden.
  • Acumular cosas sin desprenderse de nada.
  • Repetir constantemente una acción: sienten que tienen que hacer las cosas un número concreto de veces o de una forma determinada o, de lo contrario, les sucederá algo malo a ellos o a sus familiares.

¿Cuándo hay que preocuparse?

Muchos niños lo sufren en silencio hasta que sus padres se dan cuenta; pero, a veces, tampoco ellos piden ayuda, convirtiéndose en un problema secreto, del que no se habla o que se hace con vergüenza.

Un niño no hace con la misma tranquilidad, relajación o alegría un acto repetitivo cuando es un juego que cuando es un acto que se siente obligado a realizar.

Hay una prueba fácil para comprobar si una compulsión es un síntoma de un trastorno obsesivo compulsivo: si se interrumpe al niño mientras está realizando una compulsión que para él es un juego, el niño dejará lo que está haciendo y se quedará tan tranquilo; si, en cambio, se trata de una compulsión que forma parte de un TOC, la irritabilidad está casi asegurada, porque se le ha hecho interrumpir algo que le sirve para vencer la ansiedad, aunque él no sea suficientemente consciente,y es posible, incluso, que esté agresivo.

¿Cómo se diagnostica el TOC?

El pediatra puede remitir a los padres a un psiquiatra infantil, que estudiará el comportamiento del niño con información obtenida del mismo niño, de los padres, de los hermanos y, posiblemente, del profesor, y que realizará una entrevista clínica para diagnosticar el TOC.

¿Cómo se trata el TOC?

La mayoría de la gente, incluidos los niños y los adolescentes, responde bien a la terapéutica, que incluye tratamiento psicosocial y tratamiento farmacológico.

La asociación del tratamiento conductual con la medicación aumenta la probabilidad de que el niño siga sin síntomas cuando, en el futuro, se interrumpa gradualmente la medicación. Es importante que los padres que crean que su hijo pueda estar sufriendo un TOC acudan pronto a su pediatra, quien lo valorará y remitirá al especialista si lo considera oportuno.

También pueden ser útiles las experiencias de los grupos de apoyo para los padres de niños con TOC y de las asociaciones nacionales o regionales de pacientes con TOC, además de la información que se puede encontrar en Internet.

Los tratamientos psicosociales del TOC incluyen la psicoeducación y la psicoterapia.

La psicoeducación comprende las medidas dirigidas a que el paciente y sus familiares tengan conocimiento de las características, causas y opciones de tratamiento de la enfermedad. 

Los objetivos de la psicoeducación son:

  1. Mejorar el conocimiento y el entendimiento del TOC y sus implicaciones en la vida diaria.
  2. Ofrecer posibilidades de ajuste en el ambiente conforme al nivel de funcionamiento del paciente.
  3. Ofrecer una guía para facilitar y promover una interacción y patrones de conducta positivos padre-hijo.
  4. Ofrecer una introducción sobre cómo las modificaciones conductuales pueden aplicarse en la atención de los problemas de conducta.
  5. Guiar e informar sobre los apoyos sociales, educativos y de salud disponibles.

Es la primera intervención que debe realizarse una vez establecido el diagnóstico. Los modelos de intervención psicoeducativa incluyen a los padres, a los pacientes y a otras personas involucradas en el tratamiento (maestros).

La psicoterapia cognitivo conductual (TCC) ha sido la intervención psicosocial más estudiada en los niños y en los adolescentes con TOC. Su eficacia ha sido mostrada en ensayos clínicos controlados y constituye la primera elección terapéutica en algunos consensos y guías clínicas. Sin embargo, en algunas unidades de Salud Mental, la poca disponibilidad de especialistas que puedan aplicarla y la alta demanda de servicios la coloca como un tratamiento para los pacientes que ya están recibiendo psicofármacos y que requieren otras intervenciones para incrementar el control de los síntomas. El objetivo de este tratamiento es que el paciente sea capaz de controlar sus síntomas y de restablecer su funcionalidad a través de un programa de 10 a 12 sesiones que incluyen el aprendizaje de técnicas de exposición y de prevención de la respuesta.

Las directrices de tratamiento del TOC recomiendan la terapia cognitiva-conductual combinada con medicación.

Se ha demostrado que un grupo de fármacos, denominados inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), actúan sobre el desequilibrio químico cerebral que se cree que es el responsable del TOC.